Municipio de Valdeprado del Río

Municipio de Valdeprado del Río

El río Ebro atraviesa también este municipio limítrofe con Palencia y cuyos prados del sur fueron continuación de los de Valdeolea, donde se asentó la IV Legión Macedónica-Romana. Su valor patrimonial más acusado es la iglesia de Santa María La Mayor, en Barruelo, un templo románico levantado en el siglo XIII. Tiene dos naves y dos ábsides cuadrangulares y fue agrandada posteriormente con una torre prismática.

El Monasterio de Nuestra Señora de Montesclaros, barroco-montañés del XVII, alberga a la patrona de la Merindad de Campoo, que despierta gran devoción en la zona. Fue construido, como ya hemos mencionado a partir de una iglesia rupestre y conserva un retablo del XVIII.

Entre la arquitectura civil destaca el conjunto urbano de Aldea de Ebro por la belleza de sus casas populares. Desde 1988 es Bien de Interés Cultural.

La fiesta más importante en Valdeparado del Río es “La reina campurriana”, que se celebra el 19 de agosto.

Sin embargo, su patrimonio histórico-arquitectónico nos indica que no siempre padeció esta falta de poblamiento; así tenemos también aquí iglesias del mismo corte que las de Valderredible en Barruelo, Aldea de Ebro, etc; necrópolis también en Aldea de Ebro, Barruelo o Arcera o un inetersante conjunto monumental tambien en Aldea de Ebro.

En este municipio está el pueblo más alto de Cantabria, Candenosa, a 1.160 metros sobre el nivel del mar y todos ellos se caracterizan por una escasísima población, lo más frecuente es que no sobrepasen los veinte habitantes por pueblo.

Otro de los pueblos de este municipio que merece una mención especial por su encanto es Reocín de los Molinos, se sitúa en una hondonada en el punto de unión del río Polla con el arroyo Bahillo. En las laderas de los distintos montes que rodean al pueblo se muestra generosa la masa forestal de roble de desarrollo medio y bajo que dan al entorno una buena calidad paisajística. A ello también contribuye la abundante vegetación de ribera que crece a lo largo del cauce del Polla, adornando el entorno de los numerosos molinos que han crecido a su vera.

A lo largo de más de un kilómetro aguas arriba del río Polla aparecen media docena de molinos maquileros que desde antiguo han venido aprovechando la fuerza de su, por otro lado, no muy abundante caudal. La importancia que cobró desde mediados del siglo XVIII el comercio harinero por el recién creado Camino de Castilla, impulsó la fundación de este tipo de instalaciones por las zonas próximas a su paso. En el caso de Reocín la intensa actividad molinera se debió, más que a la cercanía al Camino de Castilla, a la existencia de la única corriente de agua capaz de mover los mecanismos de un molino que encontramos entre Bárcena de Ebro y Reinosa. El mejor de todos es el conocido con el nombre de la Fábrica, el primero que nos encontramos por la carretera comarcal que lleva hasta Reocín. Se mantiene en perfecto estado de conservación, resultando especialmente vistoso en la parte del calce o canal y en el frente, con doble juego de arcos entre el canal de desagüe y el puente.

El casco urbano configura un interesante conjunto de arquitectura rural con un amplio repertorio de tipologías constructivas desde las más populares, a base de adobe y madera, a las más nobles de sillería, como en la casa Rectoral. Predomina el tipo de casa de una o dos alturas con balconada alta entre muros cortafuegos, la mayoría de finales del siglo pasado o principios del actual, similares a las que encontramos en los pueblos de la parte baja de Valderredible.

La iglesia de Santa Engracia muestra un estilo predominantemente barroco, por lo menos en lo que respecta a la nave principal y a la torre, que también hace las funciones de pórtico por donde se tiene acceso a la portada clásica, fechada en 1887. En el muro sur se descubre una fábrica medieval con canecillos toscos y desornamentados, difíciles de precisar cronológicamente, en torno a los siglos XIV o XV. Más clara es la fábrica del paramento norte de la cabecera, con canecillos de caveto con dos rollos similares a los que encontramos en la iglesia de Santa Juliana de Hormiguera, que en aquel caso colocábamos en el siglo XIII. En el interior guarda interés el retablo mayor manierista del siglo XVI.

Un poco más sobre el románico de la zona:

La cuenca del Alto Ebro y Alto Pisuerga, coincidente con el norte de las provincias de Palencia y Burgos y con el sur de la Comunidad Autónoma de Cantabria, concentra la mayor densidad de edificios románicos de Europa. En la zona Campoó-Los Valles (el sur de Cantabria) encontramos manifestaciones del estilo en más de sesenta iglesias, casi todas con un carácter rural y popular, lo que no quita para que en ocasiones el estilo se torne deslumbrante y atrevido. En todos los casos nos vamos a encontrar con edificios de planta muy sencilla, de tipo concejil, siempre de nave única, portada en la fachada sur, ábside semicircular o testero recto y espadaña a los pies (las torres son excepciones). El arte románico se propaga por la zona gracias a la revitalización de las rutas jacobeas, especialmente las que remontaban el río Ebro y Besaya y que tenían en la zona campurriana su punto de contacto. En la primera mitad del siglo se construyen las obras más puras del estilo y también las de mayor calidad. Nos referimos a las colegiatas de San Martín de Elines y de San Pedro de Cervatos que son las encargadas de difundir en un primer momento el estilo por la comarca.

Durante el reinado de Alfonso VIII (1158 – 1210) se conoce una azarosa construcción de edificios románicos en las que se nota la influencia ejercida por los poderosos monasterios de Santa María la Real de Aguilar de Campoó y San Andrés de Arroyo en Palencia. A lo largo del siglo XIII se siguen construyendo muchas iglesias que podríamos considerar protogóticas en las que de manera tímida se reconoce algún rasgo gótico o cisterciense que afecta a la desornamentación más o menos generalizada del edificio, a la preferencia por las cabeceras rectas y al apuntamiento leve de los arcos. Son obras de extrema sencillez que no plantean grandes problemas estructurales y que suelen ser trabajadas por canteros locales sujetos a la tradición. En algunas iglesias de Valderredible este esquema se sigue repitiendo endémicamente en algunas obras siglo XIV e incluso del XV.

La colegiata de San Martín de Elines es el monumento románico más sobresaliente de los muchos que tiene Valderredible y uno de los más interesantes de la región. Su origen hay que llevarlo al siglo X, época en la que se construye un monasterio mozárabe, del que aún queda algún resto en la pared norte del claustro, y que hay que suponer contemporáneo al fenómeno del eremitismo rupestre del que cuenta Valderredible con tan magníficos ejemplos. Se tiene noticia de que en 1102 el templo amenazaba ruina, lo que lleva a pensar que alrededor de esta fecha se empieza a levantar un nuevo edificio que no es otro que el que hoy en día tenemos. El estilo es plenamente románico en los dos tramos de la nave, la linterna, el presbiterio, el ábside y el campanario cilíndrico. Las capillas y añadidos de la zona del cementerio denotan un estilo gótico del siglo XIII y muy posterior, posiblemente del XVI, es la fábrica del claustro.

El exterior de la iglesia sorprende por el vistoso juego de volúmenes que forman la linterna recta, el ábside semicircular y el campanario cilíndrico. La mayor parte de la decoración se concentra en el ábside, dividido en tres calles en las que el muro se retranquea en otros tres planos delimitados por arquerías ciegas de baquetones apoyados en columnas y capiteles que se alinean a la altura de la línea de imposta. Toda la iglesia se remata con una valiosa colección de canecillos historiados en los que se repiten los temas más comunes del románico de la zona de tipo fantástico, animalístico y erótico, a excepción de la torre – campanario cuyo remate responde a una reforma del siglo XVII.

En el interior sobresale la cúpula de la linterna que apoya en cuatro robustos pilares cilíndricos que rematan en capiteles corridos y decorados con escenas de la matanza de los inocentes, de la adoración de los Magos y de bestias devoradoras de aterradora presencia. Inmediatamente después, el presbiterio, cubierto con bóveda de cañón, y el ábside, que lo hace mediante bóveda de horno por debajo de la cual discurren dos pisos de arquerías ciegas en las que destaca el buen trabajo de talla de los capiteles, cimacios y molduras. En un pequeño lienzo de pared del ábside, se conserva el único resto de pintura mural románica de Cantabria que representa a dos santos o apóstoles que formarían parte del conjunto que cubría toda la cabecera.

La entrada a la iglesia se efectúa a través del pequeño claustro de planta trapezoidal construido hacia el siglo XVI, en el que se alberga una valiosa colección de sarcófagos.

A destacar el que se ubica en la crujía norte, bajo arcosolium y apoyado sobre dos perros, con frontis de fina talla, en el que aparece el tema de Cristo en majestad rodeado del tetramorfos y de los apóstoles, todo ello de estilo gótico, del siglo XIII. También valioso es el que se expone en la dependencia aneja, que reúne en la tapa elementos decorativos de raigambre hispanomusulmana, románica y protogótica.

La colegiata está declarada Bien de Interés Cultural desde 1931 y en la actualidad se encuentra en perfecto estado de conservación gracias, sobre todo, a las diversas tareas de acondicionamiento que han llevado a cabo los vecinos del pueblo en los últimos años.

Aparte de la colegiata, en San Martín de Elines también son dignos de mención la ermita de Nuestra Señora de los Remedios en el Barrio de Abajo con fecha de 1727 o el puente sobre el Ebro, de origen medieval aunque ensanchado hace pocos años, sin olvidar la buena arquitectura local que se mantiene dignamente conformando un conjunto de calidad sobre todo en el Barrio de Arriba.

El caserío de Cervatos se sitúa en la margen izquierda del río Marlantes acostado sobre las laderas de dos pequeños coteros. Por el sur, en la zona conocida como las Dehesas, nos encontramos con el borde oriental del hayedo que viene cubriendo toda la vertiente campurriana del monte Endino desde el Collado de Somahoz.

La Colegiata de San Pedro de Cervatos es el monumento más célebre de la comarca campurriana y, dentro del estilo románico uno de los mejor conocidos de Cantabria. La importancia histórico-artística de la colegiata es incuestionable y ya fue valorada el siglo pasado por los primeros investigadores del fenómeno románico. Prueba de ello es su declaración como Monumento Nacional en fecha tan tardía como 1895.

En la primera referencia escrita que se tiene de San Pedro, en un fuero fechado en el año 999 que se considera apócrifo, consta como monasterio y parece ser que como tal siguió hasta mediados del siglo XII en que se transforma en colegiata. En la fachada aparecen dos inscripciones con fechas de 1129 y 1199 respectivamente, que se corresponden bastante bien con las dos tendencias estilísticas que aparecen en el edificio. A la primera fecha hay que llevar la fábrica de la nave, el ábside y la portada, dentro de la fase del románico pleno. Las proporciones son muy armónicas, sobre todo en lo que respecta al ábside y a la portada. El primero se divide en tres calles delimitadas por altos contrafuertes hasta la línea de imposta sobre los que descansan columnas de fuste monolítico que rematan en capiteles historiados confundidos con los canecillos. La portada se destaca del muro del mediodía mediante una estructura saliente cubierta con tejaroz. Presenta un perfecto abocinamiento que se cierra en un tímpano de gran valor artístico decorado con una maraña de entrelazos vegetales de hojas pentapétalas. Por el dintel corren dos fajas decoradas, la inferior con igual motivo que el tímpano y la superior con leones afrontados. Los aleros del ábside, de la nave y del tejaroz de la portada se sostienen por un conjunto de canecillos que llaman poderosamente la atención por la extrema lubricidad de algunas de las escenas representadas.

En el interior, queda de esta primera fase románica la cabecera, con bella arquería ciega en el piso bajo y dos originales ménsulas – capiteles sosteniendo el arco de triunfo. La bóveda de la nave es muy posterior, del siglo XV. La sacristía y el baptisterio se cubren también con una bóveda nervada, más sencilla, posiblemente del siglo XIII.

La pureza de este primer estilo románico que se fecha en 1129 se relaciona con un grupo de construcciones del norte de Palencia como Santa Eufemia de Cozuelos, no muy lejos de Aguilar de Campoó, muy al tanto de las innovaciones artísticas que se introducen por el Camino de Santiago, que atravesaba el territorio de Campoó en la ruta que unía el camino castellano con la costa del cantábrico. La torre se construye más tarde que el resto, posiblemente en esa otra fecha de 1199 que aparece en la fachada. Los arcos de la arquería de los dos últimos pisos ya son apuntados y remiten a modelos, nuevamente, del norte de Palencia (algunos detalles como las columnas angulares están inspirados en la torre de la iglesia de Santa Cecilia de Aguilar de Campoó). Se conserva una valiosa imagen de la Inmaculada, obra del trasmerano Felipe de Cuetos, del año 1673, que sigue de cerca la iconografía mariana utilizada por Gregorio Fernández.

Rutas para andar por el valle

Rutas para andar por el valle

El mejor modo de disfrutar de la belleza de la naturaleza del valle es sin duda la práctica del senderismo, los senderos están destinados a todo aquel que le guste andar, disfrutar de la naturaleza, observar el paisaje y conocer todo aquello que la marcha ofrece y la variedad cultural de la zona aporta. Previo trabajo de desbroces, drenajes, amojonamientos, rehabilitación de muros, recuperación de empedrados, franqueo de cercados y vallas y la colocación de soportes de balizaje, han quedado listos para que disfrutéis de una auténtica red de senderos de pequeño recorrido en la comarca. Algunos de los más próximos a nuestra posada son:

Ruta de los Vallucos

Circuito desde Polientes (19 Km.) (5h. 15′)

Polientes (720m.): desde la plaza del pueblo se sigue por la carretera, y a la altura del hostal se entra por una calle a la derecha que va en busca de la orilla del Ebro. Tras vadear un regato salimos a la carretera, cruzando por el puente a la otra margen, y continuando por el desvío de la derecha, junto al molino de Valdelperal, se alcanza una bella ermita rodeada de árboles: la Ermita de la Velilla (725m.) (Km. 2) (30′): en este lugar, que alberga a la Virgen de la Velilla, patrona de Valderredible, se celebra una concurrida romería cada 8 de septiembre. El camino sube a la derecha de la carretera, y tras pasar junto a las instalaciones de un campamento de verano, desciende entre una cerrada mancha de rebollos para discurrir después entre praderías y conectar con una pista que por la derecha conduce a otro pueblo.

Rebollar de Ebro (720m.) (Km. 4): tras atravesar el núcleo se sigue junto al Ebro, pasando bajo la ermita de Santa María de Entrepuerta, para ascender entre robles a otra cercana localidad.

Sobrepeña (760m.) (Km. 5,5): junto a varias fuentes se recorre el caserío, bajando después por una pista que pronto se abandona por la derecha, junto a unos huertos. Así se baja a conectar con un viejo camino, junto al cual se conserva una cruz de piedra, que discurre cercano al Ebro. Cruzando alguna portilla se sale a otra pista por la que se conecta con la carretera ya cerca de una localidad situada en la otra margen del río.

La Puente del Valle (713m.) (Km. 8,5) (2h.) : se continúa junto a la iglesia y el cementerio, buscando la orilla del arroyo de Quintanas-Olmo. El camino asciende suavemente entre robles, en principio por la margen derecha, cruzando más arriba varias portillas para vadear después el arroyo. Al poco se retorna a la margen derecha, entrando en el tramo más bonito del camino, que todavía conserva algún tramo empedrado que atraviesa un joven rebollar, que poco a poco va invadiendo las abandonadas fincas. Al rato se alcanza la iglesia de Quintanas-Olmo y por una calleja se entra en el núcleo, con numerosas casas derruidas y otras recién arregladas.

Quintanas-Olmo (930m.) (Km. 14) (3h. 45′): recorriendo el pueblo, sin población permanente, se toma una pista que asciende entre el denso robledal, y conduce a otra localidad también amenazada de abandono.

Arantiones (950m.) (Km. 15,5): se baja en principio por la estrecha carretera, para dejarla después por la izquierda y seguir un camino que entre robles y matorrales, con buenas vistas del valle, nos lleva al punto de partida en Polientes (720m.) (Km. 19) (5h. 15′).

Ruta de los pueblos de Bricia.

Circuito desde Quintanilla Rucandio (9 Km.) (2h. 45′)

Quintanilla Rucandio (890m.): descendemos por la carretera en dirección a Polientes hasta las últimas casas del pueblo, donde tomamos una pista a la izquierda, para volver a ir hacia la izquierda en una bifurcación que se encuentra inmediatamente. La pista desciende por debajo del pueblo y recorre el valle surcado por el río Carrales, viéndose enseguida, de frente en un alto, las casas de Renedo de Bricia. Se cruza el río, se sube, y se va hacia la izquierda en una nueva bifurcación, para continuar ascendiendo hasta esta localidad.

Renedo de Bricia (1.010m.) (Km. 2,5) : se sale del pueblo pasando junto al cementerio, continuando por una pista que nos lleva a Barrio de Bricia. El camino no tiene pérdida, tan sólo hay una bifurcación, dando vista ya al pueblo, en la que iremos a la derecha. Barrio de Bricia (1.020m.) (Km. 4,5) : es la capital del municipio burgalés de Alfoz de Bricia, y desde su iglesia (con las paredes cosidas a balazos desde la Guerra Civil) se disfruta de una bonita panorámica hacia Valderredible. El camino sigue por una angostura situada bajo la iglesia de Barrio, y pronto se dominan desde lo alto los pueblos de Rucandio, Soto Rucandio y Quintanilla Rucandio. Se desciende ahora hacia el valle y debemos ir a la izquierda en una bifurcación situada a media bajada, para después salir a una pista por la que hay que seguir a la derecha un buen rato, hasta conectar finalmente con la pista de Quintanilla Rucandio a Renedo de Bricia, y volver por ella, hacia la izquierda, hasta el inicio de la ruta. Quintanilla Rucandio (890m.) (Km. 9) (2h. 45´)

Ruta de las hoces del Ebro.

Itinerario que permite recorrer esta zona de gran belleza natural, partiendo de Villaescusa de Ebro y pasando por la vieja fábrica de luz del Tobazo (al pie de la surgencia y cascada del mismo nombre), para seguir por la margen derecha del río Ebro hasta encontrar el viejo camino que lleva al bellísimo pueblo de Orbaneja del Castillo, situado ya en la provincia de Burgos. Este recorrido forma parte del proyectado Sendero del Ebro (GR-99), que se encuentra en fase de desarrollo.

Sendero GR-99. Sendero del Ebro

Sendero de Gran Recorrido que seguirá el curso del río Ebro desde su nacimiento en Fontibre hasta su desembocadura en el Mediterráneo. En Cantabria está determinado su trazado hasta los límites con Burgos (Orbaneja del Castillo), con un recorrido de 51 kms. que discurre a través de Reinosa, Retortillo, ruinas de Julióbriga, Celada Marlantes, monasterio de Montesclaros, Aldea de Ebro, Monte Hijedo, Ruerrero y seguir el interesante curso del Ebro, en algunos Villaescusa de Ebro. Además de tramos se atraviesan interesantes bosques como el Monte Hijedo o relevantes restos arqueológicos, como la ciudad romana de Julióbriga. Se espera su señalización y la publicación de la correspondiente topoguía en un futuro inmediato.

Travesía de Montes Claros.

Travesía Llano – Montesclaros (15 Km.) (3h. 45′)

Llano (855m.) : salimos del pueblo, junto a cuya iglesia crecen un tejo y un haya monumentales, cruzando el puente sobre el embalse del Ebro, al lado de la ermita de la Virgen del Avellanal. Nada más cruzar por encima de la vía del célebre ferrocarril de La Robla, se deja el asfalto siguiendo por la izquierda un camino a media ladera que pronto se adentra en el robledal de Hijedo. En ligera ascensión, tras un rato se sale del bosque a terreno abierto, donde las plantaciones de pino albar comienzan a dominar el paisaje. Se cruzan dos pequeños regatos, en el segundo de los cuales hay una balsa de riego, e ignorando dos desvíos a la derecha, el camino empieza a bajar a través del monte Cuestallomo, con presencia de ha yas. Tras cruzar una portilla, el camino desemboca en una estrecha carretera por la que bajamos hasta una localidad.

Bustasur (820m.) (Km. 12,5) (3h.) : frente a la iglesia románica, se deja la carretera por una pista que pronto cruza el Ebro, y ya en la margen derecha se abandona para ascender por un bonito camino viejo que discurre entre las derruidas tapias de fincas ahora ocupadas por robles y hayas. Así la senda conecta con una pista que por la derecha conduce hasta el apeadero de Montesclaros, estación perteneciente al ferrocarril de La Robla, que ya sólo se utiliza esporádicamente para el transporte de carbón. Únicamente resta ascender por una pista asfaltada que conduce al final del recorrido. El Monasterio de Montesclaros (970m.) (Km. 15) (3h. 45′): la iglesia alberga a la Virgen de Montesclaros, patrona de Campoó, y bajo el templo, además del habitáculo rupestre que dio origen al santuario, pueden contemplarse recientes descubrimientos arqueológicos.

Ruta de los Carabeos.

Travesía Arroyal – Las Tainas – Montesclaros (8,5 Km.)

Arroyal (955m.): desde la antigua estación del ferrocarril de La Robla (acondicionada como albergue), vamos a la derecha por la carretera hasta una vecina localidad. San Andrés (980m.) (Km. 0,5) (10′): a la entrada del pueblo, junto a la iglesia, se asciende por una pista que entre alguna mancha de roble y pasando junto a un abrevadero, conduce hasta un amplio collado.

Campolinares (1.215m.) (Km. 3): hay que girar a la derecha entre brañas y espinos, para subir a las inmediaciones de una loma por la que se continúa ascendiendo hacia el Este hasta alcanzar una amplia cumbre.

Somaloma (1.284m.) (Km. 4,5) (1h. 45′): las vistas son bastante buenas, destacando las cumbres de Alto Campoó y la zona norte del embalse del Ebro. La ruta sigue entre brañas en las que el camino se difumina, girando a la izquierda para alcanzar un abrevadero junto a un cortafuegos. Al poco la senda se adentra en un joven hayedo del que se sale ya junto a una gran zona llana que suele encontrarse encharcada.

Las Tainas (1.115m.) (Km. 6) (2h. 15′): bajando por una loma se llega al borde del humedal, conectando con el GR-99 (Sendero del Ebro) y ya con un trazado coincidente se sigue hacia la derecha entre el bosque de haya y roble. Tras un buen rato entre árboles, se sale a una Braña desde la que pronto se llega a la carretera, ya junto al punto de destino. Monasterio de Montesclaros (970m.) (Km. 8,5) (3h.)

Circuito-ascensión desde Revelillas (9 Km.) (2h. 45′)

Revelillas (870m.): atravesar el pueblo y seguir por una pista llana que se dirige hacia el Oeste. Tras pasar el cementerio, en una bifurcación se sigue a la derecha, y en otro cercano cruce vamos a la izquierda, superando una portilla. El camino se estrecha, ascendiendo entre un cerrado robledal, e ignorando una subida junto a un abrevadero, en una curva se gira a la izquierda. Tras un rato de subida llegamos junto a un grupo de grandes hayas, y al poco se sale a una zona despejada y de menor pendiente por la que se alcanza el páramo.

La Lora (1.100m.) (Km. 3); desde aquí se plantea la posibilidad de ascender a la derecha por el borde del páramo hasta el punto más alto del mismo, donde hay una curiosa instalación que se asoma sobre los verticales cantiles.

Mirador de Valcabao (1. 220m.) (Km. 4,5) (1h. 30′): el panorama es espectacular, destacando la vista sobre Valderredible y los hayedos que ocupan las umbrías del valle. Hay que retornar de nuevo hasta la pista que utilizamos en la subida, que continúa a media ladera, prácticamente llana. Se cruza una portilla, pasando entre el hayal y la Peña Corbea, en cuya cumbre aún se conservan trincheras de la Guerra Civil. En ligero descenso por el borde del páramo, se alcanza una pista por la que bajamos a la izquierda, para entra de nuevo en el hayedo. Trazando varias revueltas nos llevará de nuevo al inicio de la ruta. Revelillas (870m.) (Km. 9) (2h. 45′)

La naturaleza en el valle

La naturaleza en el valle

Si el arte es amplio y variado en Valderredible, la naturaleza de esta zona nos obsequia también con majestuosos árboles aislados, bosques de la relevancia del monte Hijedo, picos desde los que se divisa una amplia panorámica del valle y senderos que discurren junto a las riberas de los ríos o por tranquilos parajes en los que es frecuente observar aves y fauna autóctona.

Entre los árboles singulares están el Roble “El Abuelo”, Roble “La Piruta”, Roble “El Rebollejo” de Salcedo; entre los ríos contamos con el Ebro, por excelecia, que nos impacta a lo largo de su recorrido con unas hoces y gargantas realmente impresionantes, y otros como el Cardales y el Mardancho que posibilita la existencia de cotos trucheros como los de Bárcena de Ebro o Riopanero o la cascada del Tobazo que merece, por sí sola, una visita a la zona en las épocas de lluvia o deshielo. La orografía de la zona es rica en Picos desde los que se divisa el paisaje del valle y entre los que destacan los del Castro y la Muñata.

Las formas llamativamente verticales de los elementos mencionados contrastan con la serenidad de las llanuras, llamadas aquí parameras o loras, donde la vista se expande hasta distancias muy considerables como ocurre en la paramera de Bricia y de la Lora.

Describimos algunos de los elementos naturales enumerados aunque nos reservamos la correspondiente a la surgencia del Tobazo por considerar que su imagen, en época de lluvias, dificilmente podríamos nosotros alcanzar a describirla con palabras. Se trata de una surgencia kárstica y cascada situada en las Hoces del Ebro, en las proximidades de Villaescusa de Ebro, desde donde se puede visitar por una senda que sigue la orilla derecha del río Ebro, ascendiendo después por la ladera. Está formada por concreciones de toba calcárea que le dan una aspecto espectacular. Es visible desde la propia carretera, pero merece la pena acercarse hasta ella, incluso dando un paseo desde nuestra posada

Río Ebro

Es el principal río de Cantabria, nace en Fontibre, emblemático paraje ya citado en época romana, si bien en realidad sus fuentes más distantes están en el Pico Tresmares, de donde vienen sus primeras aguas a través de su afluente el Híjar, con el que se une en Reinosa a escasos kilómetros de su nacimiento. Después su curso es interrumpido formándose el inmenso embalse del Ebro, para atravesar a continuación Valdearroyo y Valdeprado del Río, territorios muy poco poblados en los que la naturaleza cobra su máximo protagonismo. Su valle vuelve a hacerse más amplio al entrar en Valderredible, y dibuja amplios meandros orlados por una valiosa vegetación de ribera, se interna en unas angostas hoces que tienen su prolongación en la provincia de Burgos, saliendo ya del territorio cántabro. Desemboca en el Mediterráneo.

El Castro (pico)

Cumbre de 1.219 m. de altitud situada en las cercanías del puerto de Carrales. se puede ascender desde Renedo de Bricia.

La Muñata (pico)

Elevación de 1.181 m. de altitud, ubicada al borde del páramo de la Lora y que goza de magníficas vistas sobre Valderredible. Se puede ascender fácilmente desde Villota de Elines.

Roble “el Rebollejo” de Salcedo

Majestuoso árbol singular situado en Salcedo (Valderredible). Se encuentra aislado, junto a otro roble de menor tamaño, en las cercanías de la ermita de San Vitores. Destaca tanto por su grosor, de casi 7 m., como por su extendida copa.

Roble “el Abuelo”

Árbol singular ubicado en las proximidades de Bustillo del Monte.

Bosque del Monte Higedo

Magnífico bosque por su extensión y grado de conservación, compuesto de roble albar en su mayor parte, y ubicado en la cuenca del arroyo de Hijedo. Su acceso más habitual parte desde el pueblo de Riopanero (Valderredible), habiendo de realizarse a pie. Entre su vegetación habita una variada fauna.

Páramo de la Lora

Paramera situada en los límites con las provincias de Burgos y Palencia, delimitando claramente por el Sur el valle de Valderredible, sobre el que se levanta bruscamente unos 300 metros. No es propiamente un macizo, pero se trata de una de las unidades orográficas más singulares de Cantabria, ya que es, junto con la de Bricia, la única paramera que existe en la región, geográficamente vinculada a las altiplanicies del Norte de Burgos.

Paramera de Bricia

Paramera situada en los límites con la provincia de Burgos, en la zona oriental de Valderredible, valle que queda delimitado al Este por esta elevada altiplanicie. Por el sur queda interrumpida por las Hoces del Ebro.

COLEGIATA SAN MARTÍN DE ELINES

COLEGIATA SAN MARTÍN DE ELINES

Siglo XII. Románica de la primera mitad del siglo. Conserva también restos de una vieja iglesia mozárabe en unos arcos de herradura del siglo XI que se ven en una pared del cementerio y unas ventanitas que dan al claustro. la iglesia es de una sola nave y cúpula sobre pechinas. Cubierta de madera salvo el presbiterio, con bóveda de cañón y ábside con bóveda de horno. Bellísimos capiteles iconográ-ficos sobre los grandes pilares cilíndricos. Tuvo pinturas ro-mánicas, de las que solo se conservan dos apóstoles y algún símbolo animal. El ábside es espléndido, con arcaduras en dos pisos. Declarada Monumento Histó-rico-artístico Nacional en 1931.

La iglesia del antiguo monasterio de San Martín de Elines es una de las cuatro colegiatas montañesas que han conservado su factura románica y con ellas, añadiéndolas la iglesia lebaniega de Piasca, adquiere nuestro románico su cumbre. Se levanta en el pueblo que lleva su nombre, un poco en alto dominando el curso del Ebro, los campos y la rocosa mole de La Moñeta (1179 m), paredón vertical por donde el páramo de La Lora se asoma a la cuenca de aquel río, un poco antes de que éste rompa las hoces de Orbaneja del Castillo en su primer intento de abrirse paso al Mediterráneo.

San Martín de Elines debió de ser un muy antiguo monasterio, seguramente familiar, que nacería en el siglo IX, cuando los primeros avances repobladores cruzan la línea de los altos montes cantábricos en busca de la recuperación de la meseta. Es en ese siglo en el que se horadan las rocas areniscas del valle para abrir sus conocidas iglesias rupestres, creándose así fuertes focos de vida capaz de poder resistir los posibles intentos de los musulmanes.

De la existencia antigua de este monasterio nos queda un patente testimonio en los restos de su primitiva iglesia mozárabe, del siglo X, que se conservan en los muros del claustro que dan al cementerio. Se trata de dos arcos de herradura, ahora ciegos, y de dos ventanitas que en la cara opuesta de este mismo muro miran al patio claustral y que llevan también arquillos de herradura muy cerrados rodeados de relieves con decoración floral y sogueado. Los recuerdos visigodos, asturianos y árabes están ya recogidos en estas ruinas que pudieron haberse levantado con motivo de la corriente repobladora que a finales del IX alcanza esta región y que está dirigida por Fernando y Gutina fundadores de San Miguel de Escalada.

Al parecer en 1102, según un documento, fue cuando esta iglesia mozárabe se arruinó -“Era de CXL, ruit ecclesia Santi Martini de Helines”- y por estas fechas, seguramente en las dos primeras décadas del XII, ya se estaría construyendo el edificio románico que ha llegado a nosotros.

Se trata de una iglesia de sólo una nave, de tres tramos, siendo el primero de éstos cubierto por gran cúpula sobre pechinas. Los otros dos debieron de tener siempre, como ahora, cubierta de madera a dos aguas. La iglesia se cierra al este con un presbiterio recto y un ábside semicircular. Al exterior tiene buena altura y lleva una cornisa sogueada o simplemente moldurada soportada en toda su extensión por numerosos y variados canecillos. Una torre-linterna sale al exterior para cubrir la cúpula; es cuadrada, con un solo óculo al este, y en su origen pudo tener más altura. Una torre-escalera cilíndrica se apoya a su muro meridional. El ábside lleva arcaduras ciegas que envuelven las ventanas, que son tres, separadas por columnillas altas que suben hasta la cornisa. Capiteles, cimacios e impostas van decoradas.

En el interior, lo mejor es el ábside con ocho arcaduras ciegas en bajo con sus correspondientes capiteles todos tallados con motivos animalísticos, vegetales y humanos. Originalísimas son los cuatro grandes pilares entregos, y casi cilíndricos, que sostienen la cúpula, con enormes capiteles con diversos temas: Sansón y el león, Epifanía, Matanza de los Inocentes, Daniel entre los leones, grandes piñas, cabezas humanas, etc, que, con los capiteles del arco triunfal y del primer tramo, componen un conjunto escultórico admirable. En su día, todo el ábside interior debió de estar cubierto de frescos románicos de finales del XII, de los que nos han quedado dos apóstoles y algunos animales. En el claustro se alinean una bellísima colección de sarcófagos, románicos los más, y uno gótico con frontal de Pantocrator y apóstoles.

Las ermitas rupestres

Las ermitas rupestres

ERMITA RUPESTRE DE ARROYUELOS

Una de las más conocidas y mejores iglesias rupestres de Cantabria. Siglos VIII-IX. Abside y contraábside de herradura. Gran pilar central prismático. Piso alto al que se accede por escalera en el hastial. Incoado expediente BIC (Bien de Interés Cultural) (Zona arqueológica) en 1985.

El pueblo de Arroyuelos se encuentra junto a Villaverde de Hito y frente al de San Martín de Elines y para llegar a él hay carretera que sale hacia el norte desde el mismo cruce de Elines. A escasamente 400 metros está Arroyuelos, y su iglesia rupestre se alcanza pasando todo el pueblo y dejando atrás una fuente rústica. Desde nuestra posada, se llega en un agradable paseo de no más de 15 minutos por un camino que discurre a través de un hermoso y tranquilo paraje.

Entre todo el conjunto de iglesias rupestres de Valderredible, la de Arroyuelos es la más singular y monumental y permite darnos idea de estas extrañas cuevas artificiales que, en los siglos VIII-X, abrieron pacientemente los primeros grupos repobladores que organizaron la primera gran línea defensiva contra las apetencias militares musulmanas. Al exterior se nos aparece como gran farallón de arenisca ocre, quemada por el sol y erosionada por los vientos y las aguas de tantos siglos. De no saberlo, difícil es reconocer desde fuera que allí está escondida una iglesia. La mole rocosa tendrá unos ocho metros de altura y en su misma base, antes de iniciar la entrada, pueden verse un grupo de sepulturas antropomorfas excavadas en la piedra con las que, sin duda, cronológica y funcionalmente, hay que relacionar la iglesia.

Se entra a ella por estrecha puerta abierta en el centro aproximadamente del bloque arenisco, con arco tratado en medio punto, lo que ya prueba el interés arquitectónico de quienes la horadaron que intentan copiar formas utilizadas en las otras iglesias de la zona.

Pasado el umbral, aparece un amplio hueco, todo él abierto con instrumentos férricos, que mide aproximadamente 10 metros de largo (orientación Oeste-Este) y cinco de ancho, alcanzando su mayor altura unos seis metros. La planta se aparece como de doble nave cuadrangular que lleva al Este, bien marcado, un ábside de herradura bastante cerrada al que se accede por arco triunfal de herradura similar. Al Oeste existe también un muy reducido entrante o contraábside de aspecto más rectangular en cuyo lateral se talla una escalera de cinco peldaños que lleva a un medio segundo piso, a modo de palco o coro. No centrada, sino más próxima al fondo norte de la nave estrecha existe una imponente pilastra cuadrangular que es simplemente inercia arquitectónica, puesto que no sostiene nada.

La utilización de arcos de medio punto en la separación de las dos naves, así como la altura de los arcos nos aproxima a visiones de edificios de características asturianas o visigodas, circunstancias que haría colocar a Arroyuelos en una cronología del IX.

Otras ermitas rupestres de este valle, próximas entre sí son las de: Cadalso: Siglo VIII-IX. Una sola nave, ábside algo trapezoidal. En la misma roca se encuentran sepulcros rupestres. Declarada BIC (Bien de Interés Cultural) en 1983.

Campo de Ebro: Siglos VIII-IX. Una sola nave y ábside de planta de herradura. Banquillo tallado en la roca la recorre en su perímetro. Tuvo pilastra central, luego desaparecida. Declarada BIC en 1985.

Santa María de Valverde: Comenzada en la Alta Edad Media, fue ampliándose hasta el renacimiento. Sobre la roca en que está excavada hay una espadaña románica. Hoy aparece con dos naves, la mayor de doble anchura. La separación se hace por pilares cuadrados, copiándose al excavar la forma de las bóvedas de la época en que se hace cada reforma. Declarada BIC (Bien de Interés Cultural) el 29/03/1985. En su interior se encuentra una de las escasísimas tallas existentes de la Virgen Lactante que fue robada hace un par de años y, afortunadamente, recuperada.

 

El entorno de la posada

El entorno de la posada

En las proximidades tenemos …

Su entorno cercano ofrece una gran variedad de posibilidades de entretenimiento, tanto en el ámbito del arte como de la naturaleza, entre los que cabe mencionar las siguientes:

· Ermitas rupestres: Arroyuelos, Cadalso, San Miguel, Santa María de Valverde,…

· Una ámplia muestra del arte románico, principalmente S. XII, que abarca desde las pequeñas iglesias rurales hasta la Colegiata de San Martín de Elines: una de las más representativas de este estilo en Cantabria junto con la de Cervatos que también se encuentra relativamente próxima.

· Las ruinas de la ciudad romana de Julióbriga.

· El Monasterio de Montesclaros, enclavado en un bello y solitario paisaje.

· Zonas donde la naturaleza cobra una especial relevancia: el Monte Hijedo, la Cascada del Tobazo, los Cañones del Ebro, el Pantano del Ebro, la cueva de los franceses, el pozo azul en Covanera, etc

· Pueblos que conservan intacta su tipología tradional: Orbaneja del Castillo con sus preciosas cascadas de agua y sus molinos harineros, Ruerrero, San Martín de Elines, Polientes, Pesquera de Ebro, Reocín de los Molinos, etc.

. Numerosos senderos señalizados tanto de pequeño como de gran recorrido.

· Abundante flora y fauna que se deja ver fácilmente en su hábitat natural: buitres, corzos, jabalies, zorros, etc.

· Remansos en el río Ebro especialmente habilitados para disfrutar del baño sin peligro y otros tramos aptos para la práctica de deportes acuáticos o la pesca.

Puedes acercarte a otras zonas de Cantabria a no más de hora y media:

. El Parque de la Naturaleza de Cabárceno al que merece la pena dedicarle al menos media jornada para disfrutar de la gran variedad de animales en semi libertad en unos terrenos que antes fueron dedicados a minas de hierro a lo cual deben su peculiar color y orografía.

. Santillana del Mar y las cuevas de Altamira. Para visitar la cuevas prehistóricas es necesario solicitar previamente turno y el plazo de espera es del orden de dos años, no así para la recién inaugurada neocueva.

. Liébana y los Picos de Europa.

. Zonas costeras con playas de fina y blanca arena: Comillas, Santander, Laredo, …

Pronto iremos comentando curiosidad e información de estos sitios.