ERMITA RUPESTRE DE ARROYUELOS
Una de las más conocidas y mejores iglesias rupestres de Cantabria. Siglos VIII-IX. Abside y contraábside de herradura. Gran pilar central prismático. Piso alto al que se accede por escalera en el hastial. Incoado expediente BIC (Bien de Interés Cultural) (Zona arqueológica) en 1985.
El pueblo de Arroyuelos se encuentra junto a Villaverde de Hito y frente al de San Martín de Elines y para llegar a él hay carretera que sale hacia el norte desde el mismo cruce de Elines. A escasamente 400 metros está Arroyuelos, y su iglesia rupestre se alcanza pasando todo el pueblo y dejando atrás una fuente rústica. Desde nuestra posada, se llega en un agradable paseo de no más de 15 minutos por un camino que discurre a través de un hermoso y tranquilo paraje.
Entre todo el conjunto de iglesias rupestres de Valderredible, la de Arroyuelos es la más singular y monumental y permite darnos idea de estas extrañas cuevas artificiales que, en los siglos VIII-X, abrieron pacientemente los primeros grupos repobladores que organizaron la primera gran línea defensiva contra las apetencias militares musulmanas. Al exterior se nos aparece como gran farallón de arenisca ocre, quemada por el sol y erosionada por los vientos y las aguas de tantos siglos. De no saberlo, difícil es reconocer desde fuera que allí está escondida una iglesia. La mole rocosa tendrá unos ocho metros de altura y en su misma base, antes de iniciar la entrada, pueden verse un grupo de sepulturas antropomorfas excavadas en la piedra con las que, sin duda, cronológica y funcionalmente, hay que relacionar la iglesia.
Se entra a ella por estrecha puerta abierta en el centro aproximadamente del bloque arenisco, con arco tratado en medio punto, lo que ya prueba el interés arquitectónico de quienes la horadaron que intentan copiar formas utilizadas en las otras iglesias de la zona.
Pasado el umbral, aparece un amplio hueco, todo él abierto con instrumentos férricos, que mide aproximadamente 10 metros de largo (orientación Oeste-Este) y cinco de ancho, alcanzando su mayor altura unos seis metros. La planta se aparece como de doble nave cuadrangular que lleva al Este, bien marcado, un ábside de herradura bastante cerrada al que se accede por arco triunfal de herradura similar. Al Oeste existe también un muy reducido entrante o contraábside de aspecto más rectangular en cuyo lateral se talla una escalera de cinco peldaños que lleva a un medio segundo piso, a modo de palco o coro. No centrada, sino más próxima al fondo norte de la nave estrecha existe una imponente pilastra cuadrangular que es simplemente inercia arquitectónica, puesto que no sostiene nada.
La utilización de arcos de medio punto en la separación de las dos naves, así como la altura de los arcos nos aproxima a visiones de edificios de características asturianas o visigodas, circunstancias que haría colocar a Arroyuelos en una cronología del IX.
Otras ermitas rupestres de este valle, próximas entre sí son las de: Cadalso: Siglo VIII-IX. Una sola nave, ábside algo trapezoidal. En la misma roca se encuentran sepulcros rupestres. Declarada BIC (Bien de Interés Cultural) en 1983.
Campo de Ebro: Siglos VIII-IX. Una sola nave y ábside de planta de herradura. Banquillo tallado en la roca la recorre en su perímetro. Tuvo pilastra central, luego desaparecida. Declarada BIC en 1985.

Santa María de Valverde: Comenzada en la Alta Edad Media, fue ampliándose hasta el renacimiento. Sobre la roca en que está excavada hay una espadaña románica. Hoy aparece con dos naves, la mayor de doble anchura. La separación se hace por pilares cuadrados, copiándose al excavar la forma de las bóvedas de la época en que se hace cada reforma. Declarada BIC (Bien de Interés Cultural) el 29/03/1985. En su interior se encuentra una de las escasísimas tallas existentes de la Virgen Lactante que fue robada hace un par de años y, afortunadamente, recuperada.
Abrigo rocoso del Cubular
El abrigo de El Cubular se localiza a unos 800 m al N de Ruanales, en el municipio de Valderredible. Se trata de un estrecho abrigo abierto al SE en las areniscas wealdienses que, en una serie monoclinal fuertemente erosionada, conforman el paisaje del lugar. Su recorrido longitudinal es de unos 20-25 m y en su zona central se alcanza una profundidad máxima de 6 m por 4 de altura. Es en esta área central donde se concentran las evidencias de arte esquemático.
En el lugar sólo se han documentado técnicas pictóricas aun cuando existe, en el extremo S del abrigo, un gran bloque desprendido con multitud de trazos grabados profundos y rectilíneos de naturaleza o funcionalidad inciertas.
El conjunto de figuras se distribuye en 6 paneles que, por la multitud de desconchados de su superficie, se ven bruscamente interrumpidos en su desarrollo formal. Las técnicas de ejecución documentadas son esencialmente dos: figuras rojas de trazo grueso o tinta plana y figuras negras de trazo fino carbonoso. A éstas hay que añadir otros trazos finos rojizos aplicados con fragmentos colorantes directamente y no con pintura.

La temática de los motivos incluye geométricos en sentido estricto, antropomorfos y zoomorfos. Los primeros desarrollan formas en espiga, parrillas, círculos, lineales rectos, etc. Los más complejos corresponden a pintura en trazo rojo grueso, junto con los antropomorfos de cabeza grande en tinta plana. Las extremidades de estos últimos se dibujan en arco hacia abajo y, en ocasiones, se marca el sexo con un trazo recto. Los zoomorfos son, en esencia, cuadrúpedos y en el caso de los ejecutados con colorante directo de trazo fino rojo, aparecen como monturas de jinetes en una desproporción de tamaños que remite más a lo infantil que a la pintura esquemática. Quizás este carácter hace dudosa su atribución cronológica a la prehistoria.
Como en otros conjuntos de arte esquemático postpaleolítico los elementos que pueden servir de pista para determinar cronologías son muy escasos o muy poco diagnósticos. Por ahora sólo contamos con líneas de comparación estilística y éstas se deben aplicar en un conjunto formal muy sencillo. Grosso modo se puede identificar dos momentos de ejecución. Efectivamente, la pintura negra de trazo fino carbonoso aparece superpuesta en varios lugares a la roja de trazo grueso. El estilo de esta última es comparable a muchos conjuntos de pintura esquemática del tercio norte peninsular que, sin demasiados compromisos, suelen ser encuadrados en la Edad del Bronce. A falta de otros recursos, conviene no olvidar la identificación espacial que este sitio, y otros abrigos con pintura cercanos, mantienen con estaciones de grabado esquemático de Monte Hijedo en las que aparecen perfiles de armas que pueden ser identificados con puñales de metal pertenecientes a las primeras etapas de la mencionada Edad del Bronce.
